
VALLDEMOSSA, URUGUAY Y CHOPIN
(Publicado en diario "Crónicas" de Soriano, Uruguay, el 27 de enero 2026)
“Toda familia valldemossina tenía un familiar emigrante en Uruguay”. El Alcalde Nadal Torres Bujosa nos decía en 2024 que en cierto tiempo había más valldemossines en Uruguay que en el propio pueblo mallorquín, mientras su señora miraba un documento consular uruguayo de un familiar suyo.
Lo más bonito de este vínculo migratorio es que Valldemossa lo recuerda y lo valora. Puedes entrar en algún comercio y decir Uruguay y aparece una sonrisa con una aceptación y los recuerdos. Lo comprobamos en 2024 cuando realizamos el Día de Uruguay en Valldemossa y recorrimos el pueblo con la comparsa de candombe liderando el desfile. O colgar la bandera uruguaya en la puerta del Centro Cultural Costa Nord, abierto libremente para la asociación uruguaya para actuaciones artísticas, exposición de pinturas y documentos, venta de gastronomía uruguaya y una obra teatral final.
La casa “Los Ceibos” (familia con origen uruguayo) está en la corta calle o carrer “Uruguay” inaugurado con la presencia del entonces pte. Luis Lacalle Herrera y el Rey Juan Carlos en 1994. Este carrer enlaza con los jardines de La Cartoixa (o Cartuja), templo religioso que marca al pueblo, pueblo que fue marcado porque allí vivió Federico Chopin, componiendo, enfermo ya, nocturnos inolvidables que todavía suenan en las viejas celdas del templo, donde un día Discépolo se conmovió tocando algunas teclas en el piano del polaco y de allí nació “Canción desesperada”, “porque seguía pensando en aquel pobre músico torturado y enfermo cuyas canciones son todas desesperadas...porque yo no diría que las canciones de Chopin son inolvidables, sino que son desesperadas…” (Discepolín).
Imágenes: Luis Lacalle Herrera, Julia Pou y los reyes de España Juan Carlos y Sofía inaugurando el carrer Uruguay en Valldemossa. La comparsa de candombe “La Jugosa”, transitando por la calle Uruguay de Valldemossa en 2024, este grupo tiene la dirección desde hace años del mercedario Luján Seijas. El piano de Chopin en La Cartuja.
“ESTOY CERCA DE LO QUE ES BELLO”
Es así que Valldemossa (nombre de origen árabe) desprende una energía que se despertó en uruguayos que la visitaron sin saber entonces ese lazo de afecto con nuestro país.
El pueblo es típico mallorquín, bellísimo. Para caminar sus calles pensando que por allí también transitaban Chopin y su compañera Aurore Dupin (George Sand), Ruben Darío y su familia amiga Blanes Viale. En temporada turística el pueblo recibe personas que mantienen su economía e inundan calles, comercios y la propia Cartoixa. En el monasterio hay dos puntos de venta de entradas pues se disputan la legitimidad de la celda (cuarto) donde habitó el pianista. En una encuentras partituras, máscara mortuoria, frases, imágenes y sobre todo el piano, el pequeño piano. En la otra celda se incluye una visita al Palacio del Rey Sancho que está al lado y en donde te sumerges en un pequeño concierto a piano de Nocturnos de Chopin.
En cierta época los valldemossines retornados o descendientes celebraban los 25 de agosto, entonando el himno incluso. Revistas de la época narran con generosidad hechos o anécdotas de los emigrantes, hasta los de aquellos que volvían a su pueblo natal a buscar a la amada.
Cuando propusimos al Ayuntamiento tener un Día de Uruguay en Valldemossa se nos recibió generosamente y acordamos. El Costa Nord, financiado por Michael Douglas (residente temporal en la zona), fue testigo de la presencia oriental para continuar hermanando pueblos. Fue todo un éxito de jornada, durante todo el día este Centro Cultural abrió sus puertas para que uruguayos residentes en la isla y turistas conocieran un poco más al paisito.
Se obsequió una plaqueta a la Alcaldía y pueblo de Valldemossa y recibimos una réplica de Santa Catalina Tomás, más conocida como la Beata de Mallorca, religiosa agustina nacida en el pueblo y santificada.
UNA ERMITA Y EL PAISAJE MÁS HERMOSO
La sierra de Tramuntana protege el pueblo a una altura superior a los 400 metros. Es punto turístico a visitar, sin dudas. Donde se vende el libro de George Sand, seudónimo de la mujer de Chopin, “Un invierno en Mallorca”. Pero este libro no habla bien de la sociedad mallorquina y valldemossina en particular. Aurore era transgresora para la época, vestía pantalones, fumaba y tenía una actitud diferente a la población autóctona, más conservadora y religiosa. Pero aún así, es el libro por excelencia que está a la venta.
Si quieres ver el paisaje más bello de la sierra de la Tramuntana abrazando al mar Mediterráneo el sitio ideal es la Ermita de Valldemossa. Está a poca distancia del pueblo, se debe entrar por un camino tan angosto que por unos cuantos metros hay que tener la suerte que no venga otro coche en contra justo en ese momento. Viven ermitaños, claro, que no se ven, por supuesto. Una granja, un lugar para la meditación o para la calma o para la religiosidad, la capilla, alguna venta de souvenirs y una terraza al mar con un paisaje increíblemente hermoso, incluso más cuando el sol o las nubes pintan un escenario diferente.
Lugar ideal para un ermitaño, más condicionado a las normas religiosas o para los anacoretas que buscan evadirse.
“NO HABLES DEMASIADO DE MI A LOS AMIGOS”
Visitar Valldemossa tiene encanto, su relación con Uruguay, el buen recuerdo del pueblo hacia nuestro país. Caminar sus calles es envolverse en un Nocturno de Chopin, opus 9, el 2 o el 1, o el 20. O el que quieras.
Para visitar la Cartoixa y comprender al pianista se debe tener la sensibilidad necesaria de sentir un hombre enfermo componiendo con esa locura que tienen los condenados a morirse. Entonces así leer una carta escrita por Chopin desde Valldemossa, pidiendo otro piano y ...: “Hazme un favor, haz una visita a Pleyel, pues el piano no ha llegado todavía. ¿Por dónde lo han enviado? Pronto recibirás preludios. Voy a alojarme seguramente en un claustro admirable, en el más bello paraje del mundo: el mar, las montañas, las palmeras, el cementerio, una iglesia medieval, las ruinas de una mezquita, viejos olivos milenarios. En cuanto a mi vida, vivo un poco más. Estoy cerca de lo que es bello. Me siento mejor. Da a Grzymala las cartas de mis padres y todo lo que tengas que enviarme, él conoce la dirección más segura. Abraza a Jan, ¡qué bien se curaría aquí! Dile a Pleyel que pronto recibirá los manuscritos. No hables demasiado de mi a los amigos...”
Federico Marotta

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