
Texto: M. Palou-Bosch (Dpto. Investigación CI Hipatia), 2025. ©
Imagen: istockpfoto (https://www.ohchr.org/es/migration) 2025
FUENTES:
1) MIGRACIONES E INTERCULTURALIDAD –GUIA PARA EL DESARROLLO Y FORTALECIMIENTOS DE LAS HABILIDADES EN COMUNICACIÓN INTERCULTURAL. O.I.M –Organización Internacional Migraciones de la O.N.U –MIGRACIÓN. Documento elaborado por la Oficina en Argentina. Dirección: Gabriela Fernández. (http://www.argentina.iom.int/co/iombuenosaires@iom.int)
Coordinación: Mariana Beheran. Diseño: Verónica Grandjean. Edición: 2017, OIM. Nota: no se observa la autoría particular de los artículos del documento.
2) DERECHOS HUMANOS, Hernando Valencia Villa, Espasa Calpe, Madrid, 2003.
“XANOI” ( y VI): CONCLUSIONES
En definitiva, tras el análisis del texto de la oficina de Argentina de la O.I.M. (1), nos encontramos con una redacción bastante mejorable, si bien existen elementos de base a través de los cuales profundizar en el estudio de los problemas sociales que implica la interculturalidad, entendida como espectro de diferentes maneras de pensar y de hablar, así como diferentes formas de padecer y sufrir.
En consecuencia, por la parte que nos toca, no encontramos posibilidades de establecer elementos científicos que puedan imponerse como referencia para el entendimiento y la comprensión del problema. Sólo debe apelarse a la admisión, con buena voluntad, de las circunstancias sociopolíticas y socioeconómicas que determinados países del mundo están sufriendo, cuyo devenir ha transformado la existencia de sus habitantes en una situación de angustia constante, especialmente para las nuevas generaciones. Las guerras o estados de violencia, pobreza extrema, desastres naturales, comunidades dominadas por grupos privados de mafias (narcotráfico, tráfico de mujeres y niños, tráfico de órganos, tráfico ilegal de armas…), los entes denominados “señores de la guerra” y otras circunstancias asimiladas son razones suficientes para admitir la necesidad de la migración hacia Europa, los EUA, Canadá, Australia u otros países considerados como desarrollados.
En el caso de Europa, como región receptora de migrantes, es obvio la necesidad de establecer en sus presupuestos, de la Comunidad y de sus Estados miembros, una partida responsable para asumir este problema, que ya no es nuevo. Hay que realizar un esfuerzo de imaginación y técnico para eliminar de algunas partidas superfluas (publicidad, propaganda, oficinas ineficientes, etc.) o partidas excesivas (plantillas del funcionariado, ejército, instalaciones, armamento, etc.) para corresponder con el problema existente; así como incrementar las cuotas impositivas sobre rentas surgidas de la especulación.
Después de la segunda gran guerra europea, con la D.U.DD. HH. (Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948) se intentó un acuerdo, un “consensus omnium geintum” (2) entre todos los pueblos, o la mayoría de ellos, para que se establecieran definiciones de conceptos y situaciones en las relaciones de los seres humanos, entre sí y entre las autoridades o Estados. El principal elemento moral y ético, a partir del 10 de diciembre de 1948, es el “jus gentium”. Valencia Villa (2) nos recuerda las palabras de Francisco de Vitoria (1485-1546), tomadas del ilustre Gayo (130-180 a.C.): “Se llama derecho de gentes lo que la razón natural estableció entre todos los pueblos”. A partir de ahí, surge el “derecho internacional público”. Todos los hombres pueden viajar a cualquier nación, país, tierra o región: es su derecho como ente de la naturaleza. Estamos hablando de que, antes de producirse un derecho positivo, debe sentarse las bases del derecho natural, considerado esto como un conjunto de valores pactados para evitar los abusos de unos sobre otros; de evitar la constante existencia de unos dominados y otros dominadores; de evitar la depredación, en definitiva, de la criatura humana sobre sí misma.
El objetivo es entender, por parte de todos los pueblos, el significado de la dignidad humana. Esta idea debe interiorizarse para establecer la paz y el devenir del taxón humano. Lo futurible de la civilización estriba en el pacto, en el acuerdo, en el convenio, en el concierto, en el compromiso. Esto implica que el individuo debe tener un sentido claro del grupo, del colectivo, de la igualdad, de la fraternidad, de la solidaridad. Antes de conocer cualquier tipo de técnica, los recentales humanos deberían entender, comprender, aprehender los elementos necesarios para su futuro, para saber afrontar la relación con sus homólogos. El egocentrismo debe inferirse, razonarse, deducirse como un defecto de la conducta. Immanuel Kant dijo, a propósito de la dignidad humana: “Obra de tal manera que la humanidad en ti y en otros no sea nunca un medio, sino siempre el fin más elevado” (2).
Desde luego, la humanidad ha intentado instrumentalizar la aplicación y control de la “dignidad humana”. La O.N.U., el Consejo de Europa, la OEA (Organización de Estados Americanos), la OUA (Organización de la Unidad Africana) se crearon para normalizar la convivencia de las personas y de los pueblos. Pero lustros han pasado, llevándose el viento esperanzas e ilusiones. Cierto caos se percibe en el universo humano. No obstante, es cierto que la criatura humana nunca había sido tan informada (aunque también se desinforme en la actualidad) de lo que ocurre en el mundo. Si revisamos la historia, sólo puede considerarse cierta estabilidad en Europa a partir de 1945, donde un mundo nuevo se construía. Pero el desafortunado Planeta vivía ya conflictos mucho antes de aquel año. Sólo es que no se informaba tanto de ello. Recordemos que no todo el mundo sabía leer en aquellos tiempos.
Lo esencial en el mundo desarrollado debería ser la educación (una estructura moral que tome como referencia la D.DD.HH. y todas sus resoluciones de perfección); una enseñanza abierta, sin dogmas; una sanidad pública y unos derechos sociales para los más desfavorecidos del sistema; y un sistema judicial y tributario eficiente y eficaz (coherente con la riqueza del contribuyente y adecuado a las necesidades de la población). Las infraestructuras materiales (carreteras, vías de comunicación, estructurales militares y asimiladas, campañas publicitarias, etcétera) deben situarse al final del presupuesto. Ahora bien, una cosa sería lo que se plantea como ideal y adecuado para un futurible mejor y otra las coyunturas, las situaciones y circunstancias que provocan constantemente desequilibrios en el sistema.
Dpto. Investigación social* centrointerculturalhipatia@gmail.com
Centro Intercultural Hipatia (CIH)

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