
"LA PIEL BÁRBARA"
de Lourdes Pinel
Relatos que te sorprenderán a cada momento.
Buenas tardes, Lourdes.
El objeto de que nos reunamos, en esta ocasión, es para hablar de tu último libro de relatos titulado ‘La piel bárbara’, que la Editorial Adeshoras ha publicado recientemente, con magníficas ilustraciones de Sandra Delgado. Decir de entrada que me ha impresionado por las temáticas que abordas y por la forma en que lo haces.
J.M.: ¿Cuál fue la semilla que inició el libro de relatos ‘La piel bárbara’? Me llama la atención la combinación de microrrelatos de una gran fuerza con otros más largos, en los que profundizas más en distintos aspectos. ¿Qué es lo que te llevó a ello? ¿Te sientes más cómoda con los microrrelatos o con los relatos más largos?
L.P.: Este libro ha sido escrito a lo largo de muchos años de forma paralela a “Mujeres hambrientas”, mi primer libro de cuentos, y la novela que estoy acabando ahora. El cuento siempre ha sido un género que me ha fascinado, porque lo entiendo como textos redondos, sin fisuras. Perfectos. En el caso del microcuento creo que el nivel de exigencia aumenta y que se acerca mucho a la poesía. Normalmente, parto de imágenes muy fuertes que se me rebelan o que he soñado. Desde ahí voy tirando del hilo a través de muchísimas reescrituras hasta que averiguo por qué he visto eso, qué significa, adónde me lleva.
J.M.: Me han gustado mucho las Ilustraciones de Sandra Delgado que son la antesala de cada parte ¿Cómo surgió el hecho de que haya hecho las ilustraciones para tu libro de relatos?
L.P.: Este libro siempre lo vi con ilustraciones. Sandra ilustró la cubierta de Mujeres hambrientas. Me gustó muchísimo tanto su trabajo como mi experiencia con ella. Así que cuando Susana Noeda se interesó por el manuscrito de microcuentos, le propuse inmediatamente la inclusión de imágenes elaboradas por Sandra. Las tres estamos muy satisfechas con el resultado. Creo además que el trabajo de edición de Susana ha sido impecable.
J.M.: El libro de relatos está dividido en tres partes:
I. PARAÍSO SOMBRÍO
Con 24 relatos.
II. MATERIA SALVAJE
Con 25 relatos.
III. NUNCA ESTAMOS DEL TODO DESPIERTOS.
Con 12 relatos.
¿Puedes explicar a nuestros lectores la razón de esta división?
L.P.: El libro está atravesado por la hibridez en múltiples formas y su búsqueda de significado. En el fondo, me planteo qué somos y cuál es el sentido de la vida. Algo muy frecuente en el arte. En la primera parte, exploro la infancia, que en el fragmento del poema de Pizarnik muestra la síntesis de infancia y vejez. Creo que representa muy bien el espíritu de esta sección, porque, efectivamente, a través de la infancia intento entender el presente y la vejez. La segunda parte se centra en nuestra naturaleza interna, qué somos, y en la monstruosidad y sus múltiples significados. Siempre me he preguntado por la actitud destructiva y autodestructiva del ser humano, el maltrato… Por último, en la tercera parte, exploro la muerte en varias acepciones: la muerte física, la muerte en vida (existencias inanes, insatisfechas…), y la aceptación o el rechazo a la muerte. También los límites de la realidad y los sueños. Es la más corta de las tres. Creo que, en el fondo, es una especie de epílogo que cierra el libro.
J.M.: Adentrémonos en la primera parte titulada ‘Paraíso sombrío’. Tras una cita de poema ‘El despertar’ de Alejandra Pizarnik, viene el primer relato que tiene por título ‘El bosque de las durmientes’. Pienso que es un relato muy bien escogido para comenzar el libro, ya que el impacto que produce te lleva a querer leer más. ¿Qué te inspiró este relato?
L.P.: Esta era una historia que me contaba mi abuela. Ella tenía la capacidad de mezclar seres asombrosos, cuentos tradicionales y la realidad más cruda y cruel con una naturalidad y una capacidad de asombro alucinante. Es un cuento, que en el fondo, despide “Mujeres hambrientas”, el anterior libro.
J.M.: El segundo relato que encontramos dentro de la primera parte, lleva por título ‘Sus motivos tendrá’. Comienza el mismo diciendo: ‘Le dijeron que no sabía usar las manos. Por eso no le extrañó lo que su madre hizo aquel día’. Tras ese comienzo, es imposible que no se quiera saber qué sucedió. ¿De dónde parte ese relato?¿Por qué quisiste expresar la historia de esa forma?
L.P.: Ese cuento lo escribí en un momento en el que me planteaba mi valía, mi lugar en el mundo laboral y por extensión en el mundo. Lo reescribí y lo corregí a lo largo de los años, hasta convertirlo en algo, quizá, más universal. Me planteo la mutilación simbólica, cómo a muchas personas se las predetermina en la negación, en la invalidación y las consecuencias psicológicas que tiene esto. Todos conocemos a mucha gente con talento que no lo desarrolla porque no cree en sí mismo, por ejemplo.
J.M.: Si bien, tengo que reconocer que me han hecho pensar todos los relatos que, en verdad, están muy bien escogidos y hablan de temas importantes, hay uno en particular de la primera parte, que se titula ‘Como si fueran nueces’, que aunque no se hable muy a menudo del tema que trata, yo he visto que sucede bastante a mujeres que han sido muy bellas y que pienso que es muy importante que se hable de ello, porque en ocasiones, la belleza conlleva también una problemática grande en mujeres. ¿Qué nos puedes decir al respecto? ¿Por qué quisiste hablar de ello?
L.P.: Claro. Todas tenemos amigas que vestían de una manera “discreta” para no llamar la atención de los hombres. Mujeres muy guapas que intentaban pasar inadvertidas. O mujeres que no lo hacían, pero sufrían las consecuencias del abuso, precisamente por su belleza. Afortunadamente, nos atrevemos a denunciar más que antes, pero todavía estamos lejos de dejar de normalizar la violencia en general y a la mujer en particular. Aún hay muchas mujeres que se sienten y están muy solas cuando denuncian abusos o violaciones.
J.M.: ¿Cuáles tres relatos de los veinticuatro de la primera parte elegirías si solo pudieras elegir esos tres y cuál es la razón?
L.P.: Mujeres de alas grandes, porque me hace sentir esperanza.
Tu vientre de musgo, porque es un homenaje a mi madre.
Mi hermana, porque, aunque reconozco que es un cuento muy bestia, refleja la ternura, el amor y el apoyo que nos damos las mujeres.
J.M.: Entremos en la segunda parte, que lleva por título ‘Materia salvaje’, en la que te cuestionas la identidad, a través del lado más sombrío y mítico del individuo. Antes de los relatos, encontramos una cita del libro ‘Frankestein o el moderno Prometeo’ de la escritora inglesa Mary Shelley. El primer relato que encontramos se titula ‘El hombre pájaro ‘, que comienza de la siguiente forma: ‘Mi amante se convirtió en hombre pájaro. Le gustaba que le encerrara en nuestro dormitorio. Por las noches no me dejaba dormir: los aleteos eran estruendosos’. ¿Por qué elegiste este relato como el primero para esta segunda parte? ¿Cuál es la razón de elegir la cita de la obra de Mary Shelley? ¿Qué te inspiró esta historia?
La cita la escogí porque, en primer lugar, rompía con el lirismo de las otros dos, y porque se cuestiona lo mismo que explora esta sección: qué es la vida, de dónde viene, y por extensión qué y quiénes somos.
Si te fijas, las tres citas son de mujeres.
J.M.: Uno de los relatos de esta segunda parte que, estoy segura de que nadie se espera el desenlace del mismo, es ‘Serpientes en los ojos’. Comienza de la siguiente forma: ‘Nuestro mito favorito era el de la Medusa’. ¿Fue precisamente ese mito el que te inspiró la historia que narras en este relato o hay algo más?
L.P.: Sí, sí. Medusa me apasiona. Es una mujer a la que se revictimiza desde todos los ángulos posibles: los hombres, la sociedad y el resto de las mujeres, que se vuelve un monstruo, porque la destruyen, y como tal, se defiende y se la vuelve a revictimizar. En fin, apasionante, y desgraciadamente, un reflejo de nuestra realidad.
J.M: Si solo pudieras hacer un libro solo con cinco relatos de la segunda parte, ¿cuáles escogerías y cuál es la razón de ello?
L.P.: Sombras. Me gusta mucho el tono, la necesidad de autoconocimiento y la asunción sincera del monstruo que llevamos dentro.
Agujeros. Sintetiza todos mis miedos existenciales, además de ser un homenaje a Julio Cortázar.
Intermuros. Me gusta mucho la idea y el giro final.
El hombre pájaro. Creo que, a pesar de todo, encuentra belleza.
Solsticios. Es uno de los más luminosos del libro.
J.M.: Y llegamos a la tercera parte, cuyo título es ‘Nunca estamos del todo despiertos’. Encontramos después de una cita del cuento ‘Viaje al pueblo de la brujería ‘, de Mercè Rodoreda, que es uno de los relatos que componen el libro ‘Viajes y flores’ (Viatges i flors), doce relatos, siendo el primero el que se titula ‘Las últimas flores’, seguido de ‘Cuerpos translucidos’, siendo el tercero ‘Estrellas fugaces’, seguido de ‘Hombres dentro’, para llegar al quinto titulado ‘Lluevo a cántaros’, siendo el sexto ‘Vulnerables’, seguido en séptimo lugar de ‘Una maga’, para llegar al octavo titulado ‘Celdas’, tras el cual encontramos ‘Oraciones’; ‘Ébano, negro, noche’; ‘La clase’; ‘El otro lado’. ¿Qué crees que diferencia más esta parte de las otras dos? ¿Por qué elegiste la cita del cuento de Mercè Rodoreda? ¿Qué dos relatos elegirías de esta parte si solo pudieras elegir dos y cuál es la razón de esa elección?
L.P.: Yo creo que esta parte funciona a modo de epílogo. Se exploran los límites entre la muerte, el sueño y la realidad. La muerte, además, desde distintas perspectivas, el rechazo, la asunción, la incredulidad. Elegí la cita de Rododera porque “Flores y viajes” es un libro que me fascina, que no entiendo cómo no es más conocido, y que funciona como antesala de la novela “La muerte y la primavera”, a mi modo de ver, una de sus mejores libros. Me gusta el tono onírico de esa cita (el uso de la palabra “durmiente”, por ejemplo), se mueve entre la realidad y el sueño. Creo que casa muy bien con lo que explora esta sección.
Seleccionaría “Las últimas flores” y “El otro lado”. En el primer caso, creo que es uno de los mejores cuentos del volumen. Tiene ecos rulfianos y me gusta que el personaje acepte su situación sin drama. El segundo cuento cierra el libro, quizá de una forma contundente, con nuestro miedo a lo desconocido, a lo que no sabes y a la muerte misma.
J.M.: Me gustaría preguntarte si tienes en mente algún proyecto o has empezado uno del que nos puedas adelantar algo.
L.P.: Estoy terminando de corregir una novela. Cuando acabe, me gustaría empezar inmediatamente otra. Creo que, de momento, voy a seguir explorando las posibilidades de la narración larga.
J.M.: Para finalizar la entrevista, ¿qué añadirías a la misma para que resulte más completa porque consideres que es importante que sepan los lectores?
L.P. La entrevista ha sido fabulosa, Juana. Muchas gracias. Hay poco que añadir. Quizá, puedo recalcar el carácter multidisciplinar del libro, la importancia de la simbiosis entre palabra e imagen, que me ha permitido explorar mi poética desde otros ángulos.
Juana María Fernández Llobera
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